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Capitulo 1 "Flashback"



Capitulo 1 “Flashback”


Estaba junto a Muller y Black en la Plaza de la República, ya había pasado mucho tiempo desde que la luz del sol no se veía en la superficie, la nieve, poco frecuente, se había instalado aquí en las calles de Buenos Aires desde hace 20 años. Los autos, los edificios –algunos caídos por el ambiente hostil- otros, aún en buen estado, demostraban un ambiente fantasmagórico de lo que fue una de las mejores ciudades del mundo. Se escuchaba el grito de los “no muertos” que están presentes en estas calles, en los edificios, en cada uno de nosotros. Estabamos precisamente, al lado de modernos edificios devastados, cubiertos de escarcha y a punto de ceder frente al maltrato que sufren cada día desde hace 20 años. Todo parecía normal hasta que las bestias despertaron de su madriguera.
-Formen un círculo y protejan la entrada –Dijo Black-
-Estamos listos, espero que sea tan fácil como en los tribunales. –Dije-
De golpe, aproximadamente unos 2.000 Novo Canís nos rodearon, y junto a ellos, 3 Demonios surgieron de las tinieblas. Estábamos rodeados, sin embargo, decidimos combatir.
Todo parecía perdido cuando a lo lejos, escuchamos un tanque, era un Sherman M4 mejorado, lo tripulaban Dimitri y Montes, dos Comandos unidos a nuestro grupo. La lucha se hacía encarnizada, nuestras M4 y AK-47 estaban sobre calentadas y las balas comenzaban a escasear. Los demonios esperaban el momento perfecto para atacar; Fue así como los 3 lograron voltear al tanque y dejarnos sin apoyo blindado, uno de esos demonios alcanzó a lanzar unos tempestivos golpes contra los comandos que se encontraban en él. Entre un mar de gritos, disparos y confusión, solté mi rifle para darle ayuda a Dimitri, púes Montes, ya había perecido. Es entonces cuando un demonio me alcanzó y logró golpearme dejándome ligeramente inconsciente.
Entré en un túnel oscuro, pero con un final muy brillante, oía voces que me hablaban, que me alentaban pero que al mismo tiempo me aterraban. En el final del túnel, estaba mi madre, reluciente como la recuerdo, como solía estarlo, después de aquella explosión, nunca más la pude volver a ver… Ni siquiera me queda una fotografía de ella; Intenté acercarme y abrazarla, pero entonces algo me succionaba desde la espalda, era muy fuerte y su presencia se hacía cada vez más intensa. Fue entonces cuando entre en un estado de muerte en vida, o como solían decir, que todo hombre antes de morir o en sus momentos finales, podía apreciar su vida entera. Tal vez, sería una reflexión sobre todo, o solo era un juego mental en el cual mi instinto me advertía que el final estaba cerca.
Toda mi vida pasó frente a mis ojos, todos los momentos, desde el más ínfimo, hasta el momento más desagradable de todos.

Lentamente los disparos, los gritos y los gruñidos de las bestias fueron desapareciendo, comencé a oír el canto de las aves, el agua corriendo de una canilla abierta y como una tostadora hacía saltar el pan. Había vuelto a casa.

-¡Hijo! Ya está el desayuno ¿venís? –Grito mi mamá-

-Ya voy…

Me puse mis zapatillas y bajé las escaleras casi corriendo, encendí el televisor para ver qué había en las noticias.

“La guerra nuclear ha comenzado, ya ha alcanzado distintas ciudades de las potencias, Buenos Aires activa su escudo anti-misiles por primera vez en la historia”

-Qué peligro esto, igual no creo que nos hagan nada.

- No estaría tan seguro mamá… Bueno, me voy hasta Belgrano a comprar unas cosas para la guitarra

-Bueno… -dijo dudando- tené cuidado y no vuelvas tarde.

La guerra había comenzado aproximadamente 30 años atrás, pero, ¿Qué clase de guerra era? Algunos la llamaban la Tercera Guerra Mundial, yo en cambio, la llamaba la guerra de los idiotas.

Todo comenzó, como la mayoría de las cosas malas en la historia, cuando en 1976 el último presidente democrático es derrocado por una junta militar, avalado por Estados Unidos y el resto de la OTAN. Eran años duros, la crisis del petróleo y el poderío soviético eran una amenaza constante. El régimen militar de 1976, cuya represión fue brutal, generó que haya distintos puntos de sublevamiento en todo el territorio nacional, la censura y la prohibición en la libre expresión, desarrollaron aún más a los movimientos revolucionarios de izquierda. Pronto, el país se vio sometido a una nueva clase de guerra, la Guerra sucia. Las desapariciones y matanzas se hacían obvias en todo el país, pero la ONU y asociaciones por los derechos humanos hacían la vista gorda, cuatro de las cinco grandes potencias mundiales comandaban éstas últimas. En 1982, con un país destrozado económicamente, y con una crisis política y social profunda, la idea no pudo ser mejor. Invadir y conquistar las Islas Malvinas; esto significo la destrucción de años de diplomacia y negociaciones con un país como Gran Bretaña, que estaban dispuestos a tener una tenencia compartida de las islas, y luego de 25 años, serían entregadas en su totalidad. El resultado fue catastrófico. La guerra se perdió.

Finalmente el “pueblo” se levantó en contra de sus gobernantes, y grupos armados de todo el país comenzaron una revuelta que fue ganándose seguidores día a día. Una dictadura militar, un pueblo con mucho malestar y puntos de sublevamientos en todo el país, fueron el caldo de cultivo para el comienzo de una guerra civil. Ese mismo año de 1982 la junta militar fue derrocada por el ejército de liberación, un grupo armado de ideales marxistas progresistas que tomó el poder y aseguró llamar a  elecciones lo más rápido posible. No fue así. Pese al nuevo régimen, los combates siguieron por todo el territorio, ahora, sin una dictadura anti-comunista, la Unión de Republicas Socialistas Soviéticas (URSS) comenzó a suministrar armas, medicaciones y alimentos a las tropas del ejército socialista. Ya en el final de ese mismo año, en un país convulsionado y con un futuro incierto, la CIA, junto a grupos del ejército argentino y miembros opositores al nuevo régimen, realizaron un nuevo golpe de estado. El objetivo era tomar una ciudad importante de Argentina (Santa Fe, La pampa, Córdoba), lo más alejada posible de la Capital Federal y poder instalar allí un gobierno provisional.
La operación fue todo un éxito. Luego de 72 horas de lucha encarnizada en la ciudad de Rosario, EE.UU había logrado instalar un gobierno pro americano que contaba con apoyo de la OEA y la OTAN. La URSS vio esto como una invasión y amenazó con declararse la guerra a todo el bloque occidental si es que no cedían con sus pretensiones. Ya en enero de 1983, con apoyo de todos los países occidentales, el gobierno socialista fue desplazado y se convocaron elecciones. Había 2 candidatos, Raúl Alfonsín de la UCR y Cristina Isabel de Hoz, del nuevo partido demócrata y progresista, P.D.L (Partido Demócrata Liberal), que contaba con el apoyo de la mayoría del ejército y de partidos de la derecha conservadora.

Las elecciones se celebraron ese mismo año y la ganadora fue Cristina de Hoz, al mismo tiempo que la URSS declaraba la guerra a la OTAN.

Mientras en el contexto mundial la situación era desesperante, en Argentina lo que había comenzado como una democracia liberal, lentamente se fue transformando en un gobierno conservador. Tal vez no de forma directa, pero sí atrapando a jóvenes y adultos con sus palabras, hasta así convertirlos en fanáticos. La clausura de diarios y medios de comunicación opositores se hizo evidente, la prohibición de ciertos autores y escritores se hicieron notar, la lógica ya no era una materia más en los colegios, la filosofía había sido vetada. La SIDE y otros grupos parapoliciales realizaban operaciones de espionaje  y sabotaje a cualquier opositor que este libre por doquier, la sociedad estaba dividida, en aquellos fanáticos por el gobierno, y en aquellos que se oponían, considerados cipayos o comunistas. ¿El pueblo argentino nunca aprendió? La misma gente que ahora le decía comunista a otras personas, había estado el año anterior apoyando una revuelta socialista. ¿Tan poca memoria tienen los argentinos?

Los fundamentos del gobierno eran simples, evitar nuevas revueltas y puntos de rebelión en el país, aunque la presidente usaba regularmente una frase… “En el año 2000 nos encontraremos dominados o unidos”, creo que era así… no recuerdo quien la dijo.

Ya a mediados de la década del 2000, la guerra aún continuaba, y con ella, nuestro querido PDL. Por más de 30 años habían estado en el poder sin oposición, ésta había desaparecido. La guerra en Europa estaba llegando a un punto crítico, Alemania, Italia y Francia habían caído y sólo quedaba Gran Bretaña que estaba siendo asediada constantemente, al mismo tiempo, los soviéticos habían lanzado una ofensiva por Cuba hasta Miami, con éxito. La OTAN decide entonces, crear a la Organización de Países Sudamericanos o (OPS), como alianza militar afiliada a la OTAN para combatir al Pacto de Varsovia comunista, cada vez más poderoso; Argentina ahora estaba en guerra, aunque con un armamento mucho mayor y con la iniciación de un programa nuclear. Las bases militares se distribuyeron por todo el país y con ellas un auge en el nacionalismo sin propósito fijo. En el año 2012, Gran Bretaña seguía resistiendo, y los soviéticos habían sido expulsados de tierra americana, pero habían ocupado Europa continental en su totalidad y lograron posicionarse en Cuba con firmeza, así como también lograron establecerse en la región noroeste de Brasil. El presidente de EE.UU, George Bush, ultra conservador, anuncio una medida desesperada para evitar el colapso total del bloque occidental, el uso de armas nucleares, lo que había ignorado es que, la URSS poseía más de 15.000 cabezas nucleares, entre ellas, atómicas, de hidrogeno, cobalto y una nueva que había sido diseñada, una bomba Biogenética. Era una bomba atómica, pero dentro de esta misma, había otra pequeña, que no mataba, sino que atacaba directamente a la información genética del individuo, provocando enfermedades y deformaciones, así como mutaciones, entre otras cosas. Al menos eso decían… No se equivocaron.

-Bueno Diego, nos vemos el lunes entonces, te cuento cómo me fue

-Dale papá, te espero el lunes.

Salí de la tienda y me dirigí hasta donde el subte, estaba sobre Avenida Cabildo, los colectivos tardaban mucho en pasar y no tenía ganas de caminar hasta la estación de trenes, por eso me dirigí hacia Congreso de Tucumán. Un hombre estaba lavando su auto en la vereda, no sabía para que lo estaba haciendo, pero tenía la radio encendida, y fue ahí cuando logré escuchar “Se ha detectado el lanzamiento de un ICBM, Buen…” la señal se cortó. Mi celular, mi reloj, las luces, las baterías de los autos, todo se apagó y a lo lejos en el horizonte un sol se alzó en la tierra, para evitar la ceguera no lo miré directamente, pero lo veía reflejado en un espejo, era muy brillante y extraño. Luego de un minuto aproximadamente, veo su forma, era el de un hongo. Fue cuando descubrí que eso había sido una detonación atómica y que la onda expansiva no tardaría en llegar, me arrojé al suelo y me cubrí, unos segundos después un viento fuerte sacudió el lugar. El suelo temblaba, vidrios y trozos de mosaico volaban por doquier, la gente corría desesperada, yo intentaba levantarme pero no podía, entonces en un momento, dejé descubierta mi cabeza y un pedazo de cemento desprendido por el viento y el temblor, me golpea fuertemente en la cabeza.

Rápidamente caí al piso, intenté mantenerme consciente pero el dolor era mucho, lentamente todo se iba oscureciendo, pero pude en mi estado de convalecencia distinguir la figura de un hombre.

Me desperté adentro de la estación con este hombre. Su nombre era Axel. Poco a poco fui recobrando la conciencia y pude ver mucha gente en el subte, con médicos, científicos y policías asistiendo, miembros del ejército y bomberos. No sabía cuánto tiempo había pasado pero quise abandonar la estación, quería volver con mi mamá a Tigre. Un policía me detuvo y me dijo que la superficie había sido destruida, el aire era irrespirable y la radiación me mataría en cuestión de horas.

La orden fue clara, no abandonar la estación. Creo que lo había asumido, no volvería a ver a mi mamá.



“El fin de la civilización”

Los primeros días fueron los más duros de todos, aceptar la pérdida de todos mis seres queridos fue lo más difícil, Axel me apoyó bastante y me cuidó como si fuera su propio hijo. Él era un hombre separado, había tenido un hijo y éste había fallecido en un accidente de tránsito, tal vez eso fue lo que lo hizo protegerme tanto. Él es alguien pacífico y muy pensante,  tendría aproximadamente unos 35 años en aquella época, amante de la filosofía y el ajedrez, alguien muy inteligente y con la cabeza abierta, muy diplomático, por lo que siempre obtenía lo que quería por la buena manera.

Las estaciones del subte se fueron convirtiendo con el tiempo en refugios para los sobrevivientes, algunos túneles habían sucumbido por el temblor y cayeron sobre formaciones en movimiento aplastando los vagones y a quienes iban dentro. Los mayores problemas que enfrentamos fueron la falta de agua, de aire y de alimentos. Afortunadamente los científicos habían logrado crear un sistema de ventilación eficaz que fue distribuido por todos los túneles y estaciones, salvo en las salas de mantenimientos en puntos medios y pasajes secretos, construidos por si acaso había un bloqueo en los accesos. Los militares presentes en las estaciones, poseían equipo para salir a la superficie, por lo que se aventuraban a rescatar alimentos y bebidas. Luego pudieron rescatar varios animales ganados y porcinos, que fueron adaptados para sobrevivir bajo tierra, y así creamos granjas subterráneas. El agua era extraída por tubos de las napas y depósitos de agua que había en las profundidades, también fueron creados purificadores para evitar cualquier peligro al ingerirla. Las estaciones principales eran Retiro y Plaza de Mayo, donde había mayor cantidad de sobrevivientes y dispositivos tecnológicos. Pronto algunas estaciones se convirtieron en grandes mercados, como la de Ministro Carranza, Caseros, Río de Janeiro, Boedo, entre otras. Todos suponíamos que las guerras habían acabado, que la única batalla que libraríamos sería la de sobrevivir, sin embargo nos equivocamos. En algunas estaciones se habían establecido “gobiernos” comunistas, anti capitalistas reivindicando la revolución del 82’ y otros, anti-comunistas, pro americanos reivindicando la victoria del año 2012. Pero…

¿Cómo poder decir quién ganó y quién perdió?

Ya con una estabilización en las vidas de las personas en las entrañas de la tierra, se comenzaron a formar pequeños feudos en cada estación, es decir, cada una posee un “gobernador” que tiene ayudantes y toma las decisiones que considera más beneficiosas para el bienestar de los sobrevivientes, sin embargo esto no significo la unión de la población subterránea, sino que cada una se iba aislando cada vez más en sí misma. Los túneles que no se derrumbaron fueron iluminados con electricidad, era generada por motores que funcionaban con la radiación y con molinos que se habían colocado en cada una de las entradas en la superficie a las estaciones, construidos por los soldados e ingenieros con el equipo adecuado. El clima en la superficie según me informaron, fue cambiando. Buenos Aires ya no era una ciudad templada, sino que se había convertido en un ambiente hostil, seco y ventoso, como la Patagonia. Nadie sabe cuántas, pero se cree que de las 25.000 cabezas nucleares que había en el mundo, solo se detonaron 1.500, suficientes como para llevar al hombre al borde de la aniquilación. En Argentina se calcula que fueron detonadas 10.

Los años pasaban y las cosas no parecían mejorar, unos Stalkers (del inglés Scavenger, Trespasser, Adventurer, Loner, Killer, Explorer, Robber –Traducido- Basurero,Instruso,Aventurero,Solitario,Asesino,Explorador,Ladrón) hicieron un descubrimiento terrorífico, perros que habían sobrevivido en la superficie, comenzaron a mutar genéticamente, su cabello, sus uñas, su pelaje, todo se caía, como si padecieran algún tipo de cáncer, pero además, crecían en tamaño, sus nuevas uñas eran más largas y afiladas, poseían dientes más largos y su actitud era hostil a toda hora, no poseían pelaje y eran de un tono Gris casi blanco. Estos seres ahora llamados Novo Canis habían logrado cavar e infiltrarse por los túneles, debido a esto, se comenzó a fortificar las estaciones y se dispuso un perímetro de seguridad. Las estaciones eran fortalezas. El centro urbano, donde habitaba la gente y estaba la guardia, las granjas subterráneas, donde se colocaron barricadas y muros, con compartimientos de acero y puertas de un gran grosor, y la periferia. Estaban aproximadamente estaban a unos 20 metros de la última barricada de las granjas, y cubrían 50 metros de túnel, todo completamente reforzado con trincheras y trampas. Cada túnel fue cerrado por una puerta de metal de 1 metro de grosor, construida en las mismas entrañas del subte. Las estaciones, cada vez, más aisladas. Poco a poco la comunicación se fue perdiendo, hasta quedar solo reducida a las personas que habitaban en cada una de éstas.

 ¿Podríamos sobrevivir en este mundo nuevo? ¿Cómo sabíamos que la locura no se apoderaría de nosotros? El hombre, razonable y sociable por naturaleza, encerrado en espacios diminutos, en condiciones casi infrahumanas. ¿Seríamos capaces de lograrlo?

Solo el tiempo lo decidiría.



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